Gabo Guzmán: revolver y resonar
- vadik barron
- 12 mar
- 3 Min. de lectura
Algunos apuntes dispersos sobre el nuevo disco del guitarrista y compositor Gabo Guzmán, Revolví (2024), que manifiesta su retorno a Bolivia, luego de varios años residiendo en Suiza, y una etapa muy productiva de su carrera musical.

1. La guitarra es tan generosa que, de manera sorprendente en este país, se deja tocar casi por cualquiera, oye. Es parte de la lumbre que nos congrega, como un alimento compartido y necesario, una invitación y una semilla de fiesta que nos podemos permitir los que no tenemos mucho que ofrecer.
Y, como todos los instrumentos, tiene su vertiente inmediata, popular, accesible y también su trabajo virtuoso, depurado, fruto de un estudio y de una búsqueda estética, y de un arte que madura y propone. Los guitarreros sabemos reconocer a los guitarristas. Más vale.
2. El Gabo Guzmán bebe de las fuentes de la copiosa tradición de las músicas bolivianas y latinoamericanas (que son abiertas, pero exigentes), de la canción popular, de la modernidad global, de la academia, de esa conciencia paceña, dicharachera y hermética, ese universo referencial de “cholo letrado”, como diría Humberto Quino. Y en este disco, como letrista, el Gabo es fiel a su particular habla –medio en serio, medio en chiste–, que se atreve a más sonidos y más palabras.
3. Eso sí, como en Destrenzas (2011), el artista recurre a diálogos musicales (“parcerías”) que potencian sus inquietudes. El Gabo se toma su tiempo, hace vibrar cada cuerda, enfatiza cada nota y “desaprende” en la ruta de aquel proverbial dicho de que “menos es más”, que será cliché pero es cierto; y no pienso discutirlo.
Por eso mezcla en su olla a Saenz, a la rockeridad noventosa y a sus raíces chuquis, Dávalos, vecinas de Alcalá, remojadas en un inolvidable licor de naranja hecho pa’ olvidar. Pregunta para AI o para perderse por ahí: “No le digas”, ¿existe sin la letra?
4. No son épocas de discos de guitarra, de cosas no bailables, de no hits, de no-las-mismas-3-canciones-de-Matilde. Ya sabemos. Por eso, bien tirado, hermano. Las voces de la Ariana Tavera (perdón, Ira Sublime), de la Tere Morales, del Portis(head) (David Portillo), cabalitas. La versión de “El cigarrito” de Violeta Parra, de tanto darle vueltas, te ha quedado preciosa. “¿Me querí?”, encierra una pregunta herida, y en el disco, la guitarra, minimal, pesa como un carretón.
5. Creo en algo: en la música, cuando estás empezando, aprendiendo, haces lo que puedes. Después, con el oficio, haces lo que sabes. Y los capos hacen lo que quieren. Es solo una idea, no me tomen tan en serio. No sé cómo hacían sonar la guitarra de Domínguez o Brauer esos años con tan poquita tecnología en el llamado tercer mundo; pero la guitarra del Gabo suena “aquisitos”, cerca, verdadera. Le hace justicia. Eso se aprecia y se agradece.
6. Dicen que los que hacemos arte y letras somos unos rosqueros y que alabamos a nuestros amigos nomás. Esa es una verdad a medias. A veces nuestras roscas no ayudan en nada y terminamos teniendo más rollos que roscas, para seguir hablando en términos de repostería.
Pero acá nos toca hacer una tarea más seria y no solo escribimos sobre nuestros amigos, sino también sobre un montón de gente que es bien talentosa y trabajadora. Si hoy escribo acerca de un amigo lo hago no desde la pura camaradería condescendiente, sino como un honesto fan, como alguien que acaba de admirar una obra que considera bien puesta. Y si no me creen escuchen pues, y estaré dichoso de discutirlo. Creo que eso nos falta harto en este país. Escucharnos, leernos, vernos entre nosotros. Y hablar sobre ello.
¿Se puede ser objetivo con los amigos? No, ¿no ve? Ya estoy hablando/escribiendo como el Gabo. Por no pisar mi huato, peor me he caído. Más bien que no soy periodista. Ya me hubiera hecho botar.
7. Revolví es un disco anacrónico. En el buen sentido: está liberado del tiempo. La impecabilidad de su ejecución y sonido apuntala las travesuras formales y temáticas. Gabo ha (re)vuelto y (re)suena, trae “nombres de otras patrias” y es más artista que nunca. Bienvenido.
8. P. D.: Gabo, me alegra mucho que te hayas atrevido a cantar más.
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