¿En qué se va a convertir esto si sigue así?
- martin zelaya
- 17 mar
- 2 Min. de lectura
Una lectura de Kairós (Anagrama, 2023), con la que la alemana Jenny Erpenbeck ganó el año pasado el Premio Booker.

Katharina de 19 años conoce a Hans de 53 y se enamora al instante. Pese a la abismal diferencia, y contra todo pronóstico, ninguno cobra sentido y la relación se asienta, matizada por el contexto: la etapa final de la Alemania dividida (1986-1989). En la parte oriental, todo es más estricto, menos los miramientos sociales hacia un amor prohibido.
Ella piensa: quiere prepararme por si esto se pone difícil. Quiere protegerme: quiere protegerme de mí misma, está dejando en mis manos el poder de decidir sobre nosotros.
Él piensa: mientras ella quiera, no podrá ser un error.
Ella piensa: si lo deja en mis manos, ya verá lo que es amor.
Él piensa: solo después comprenderá a qué ha dicho sí ahora.
Ella piensa: se fía de mí. (32)
Poco antes de cumplir 21, ella tiene una aventura con su compañero de trabajo, comete el error de confesarlo y empieza el tormento que centra la mayoría de las páginas: amor, dominación; costumbre, sadismo; capricho, temor. A medida que se acerca la caída del Muro de Berlín, también sobreviene, inexorable, otro fin/reinicio, acaso tan doloroso y traumático.
Esta es una novela sobre la ilusión del amor: nadie de 19 años puede enfrentar la posibilidad de un amor verdadero en óptimas condiciones; mucho menos si la contraparte es tres décadas y media mayor. Es, también, una historia de autoengaño: en el fondo del fondo se sabe (ambos lo saben) o al menos se sospecha que la empresa es imposible, pero se prefiere postergar el dolor y meter las terribles certezas en el fondo de la mente.
Y es, claramente, una novela sobre la manipulación: Hans está casado y tuvo/tiene varias amantes, aun así, se las arregla para hacer pasar a Katharina por un infierno de culpa y humillación.
¿Qué causa sería tan grande como para unir a víctimas y verdugos en un solo latido? ¿Capaz incluso de convertir verdugos en víctimas y víctimas en verdugos hasta que uno ya no pueda decir cuál de los dos es en realidad? (228)
Erpenbeck maneja una narrativa no erudita pero llena de referencias y guiños filosóficos, históricos, sociopolíticos; en todo caso, bien trabajados, nada antipáticos. Imperceptible pero contundentemente traza un plano general de la atmósfera de los últimos días de las dos Alemanias, sin panfletería ni posturas condescendientes.
¿Cómo soportar que el presente se precipite, momento a momento, y se transforme en pasado? (112)
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