El mundo no acabará contigo
- martin zelaya
- 9 mar
- 5 Min. de lectura
Cărtărescu lo logra otra vez. Se mandó un portento de más de 600 páginas para resumir la historia de la historia. Una aproximación a Theodoros (Impedimenta, 2024), la más reciente novela del narrador rumano, que fue elegido el segundo mejor libro del año por el suplemento Babelia de El País.

¿Qué es el hombre en la infinitud del mundo?,
¿qué significa su aliento de un instante
en el océano infinito del tiempo? (503)
Theodoros partió de la nada y llegó a ser emperador de Etiopía… hasta que llegan las tropas británicas, invaden su castillo y casi lo toman preso poco antes de que logre pegarse un tiro en la cabeza. En sus instantes finales, evoca su azarosa vida y luego el narrador, que se dirige a él en segunda persona, continúa recapitulando.
Tras años de pillaje en su temprana juventud, y cuando su cabeza tiene precio en medio mundo, Theodoros se retira a un monasterio en Etiopía donde ve la oportunidad de su vida: el caos de gobierno y Estado incipiente; emperador débil, rivales aún más débiles. Poco a poco, y tras embaucar a muchos, cambiar de identidad con su mejor amigo y mandarlo a la muerte, encuentra la senda de la escalada al poder y la tiranía: se vuelve el más déspota dictador genocida.
…después de cumplir medio siglo en el que te has ocupado de una única cosa, conquistar el mundo a costa de perder el alma, te quedan tan solo la soberbia, el odio, la voluntad cruel de caminar sobre cadáveres, esta vez sobre tu propia carroña, todavía vivo pero muerto ya, muerto en tu mente y muerto para tus manos, que ahora tiemblan, mas no lo suficiente como para no realizar su cometido, y que buscan ya el frío cañón de la cresta y del gatillo como busca una boca un hilo de agua fresca. (15)
Cărtărescu narra su cuento de hadas, su gran epopeya, y no ahorra magnificencia en trama y lenguaje. Crea su microcosmos. Resume la historia universal de la guerra, la religión, el poder: la historia de la humanidad.
Pues el mundo no acabará contigo, por muy importante que llegues a ser, sino que una nueva era, llena de intrigas y de sangre, de mentes brillantes y de mentes criminales, de monstruos y de santos, surgirá de la época moribunda, y nacerán miles de millones, y miles de millones seguirán muriendo como si no hubieran existido, derramándose en lo invisible y lo desconocido de la Vida Eterna. (481)
Theodoros vive, sueña y recuerda; y luego llega a la cumbre y deja de soñar para solo recordar y apenas seguir respirando. Al margen, también cree y teme a dios; así, su vida es la historia reconstruida, recreada de la mayoría: la miseria, el trabajo; el delito, el pecado; la cima y la sima. Y así, al contar todo esto, el autor tiene pretexto para dejar volar su imaginación y repasar, a la vez, la historia de Europa del Este, África y Medio Oriente.
Theodoros logra el trono, pero no el amor de Stamatina, ni el Arca de la Alianza que, tras ser hallada en una caverna, se desvanece en una muestra brutal de la omnipotencia que él perseguía. Theodoros no logra –y solo se da cuenta al final– la felicidad por más que tenía todo a pedir de boca.
Te habría gustado navegar en velero, si hubieras podido vivir siguiendo los deseos de tu corazón, como un pacífico comerciante de grano, madera y vinos, pero tu corazón tenía solo tres cámaras y todas se oponían a una vida tranquila: la cámara de Dios con el Arca Sagrada, la cámara del amor con el rostro de la doncella del pequeño icono que llevabas colgado del pecho y la cámara del poder: el trono de Salomón, a cualquier precio y por encima de todo. (226)
Apenas el protagonista se vuela los sesos –y tras más de 600 páginas más que entretenidas– el lector lo acompaña a elevarse y postrarse ante los ángeles y dios. Divaga su alma un par de siglos y asiste al juicio final que se representa en su figura. Cărtărescu se da el lujo de cerrar su libro sobre “La” Historia haciendo que el propio dios creador lo lea, sufra, ría y se enoje por los avatares e iniquidades de Theodoros.
Hasta que la voz llegó a los momentos vividos por ti en la esfera de oro y siguió más adelante para que descubrieras con un estremecimiento del corazón tu final: el tuyo, el del mundo y el del libro por igual. (623)
En estos días de libros breves, estilos austeros y una suerte de tácito convenio por reflejar historias y momentos desde el minimalismo y la mirada más bien pesimista hacia el futuro incierto (literatura weird, apocalíptica), solo alguien como el rumano –autor de los enormes Solenoide y la trilogía Cegador– puede salir airoso con una novela epopéyica, grandilocuente, pretenciosa, compleja, extravagante y, afortunadamente para los lectores, desbordada.
Historias paralelas
En varios capítulos alternos va la subtrama central: la vida del rey Salomón, de su gran amor con la reina de Saba, y de su hijo que, 20 años después, se roba el Arca de la Alianza; tramas bíblicas que Theodoros toma como modelo y aspiración, pero también casi una decena de pequeñas historias, leyendas y vivencias a cuál más fabulosa.
El mismo día que Theodoros nace Joshua Norton, comerciante, aventurero que, tras pasar por la banda de piratas que el primero comanda, termina en EEUU pierde su fortuna, enloquece y se autoproclama emperador de América.
Se cuenta cómo Theodoros, de adolescente, sube cientos de metros por la cuerda de un globo y se encuentra con un ser de otro mundo, que apenas se detiene en su vuelo para verlo, y luego sigue su camino.
Se cuenta la épica batalla de enterradores contra apestados y resucitados.
Se cuentan algunos insólitos hechos de 1827: Francia invade Argelia tras un malentendido por una mosca; se sientan las bases de la fotografía, se inventan el bolígrafo y el barco a vapor; un monarca loco le regala una jirafa al rey de Francia.
Se cuenta la historia de un pintor deschavetado que organiza a reyes y mandatarios para que le financien un mural que cubra la bóveda del cielo.
Se cuenta la vida de Zephyra, corsaria de la banda de Theodoros, que tiene tatuado todo el cuerpo de azul, pero no a flor de piel, sino a modo de coraza que la protege encapsulándola, gracias a que el tatuador descubrió la manera de escribir en el aire.
Se cuenta la historia de James, cómplice de Theodoros, que se hace llamar “el bisabuelo de John”, porque de alguna manera presiente que de él descenderá, un siglo después, el líder de Los Beatles.
Cada relato que su madre le cuenta en la infancia, que luego Theodoros lee –siempre fue un lector compulsivo–, cimienta sus sueños, sus acciones… su incontrolable ambición de poder.
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